Vendí mis lágrimas

 Vendí mis lágrimas

Decidí vender mis lágrimas al fabricante de lágrimas, sueños, alegrías, tormentos, placeres, entre tantas cosas que fabricaba aquel hombre. Quería ser feliz pero no lo logré con no llorar nunca más. Es verdad que nunca más lloré pero también sufrí el no poder aprender. Todos avanzaban y yo seguía en el mismo yo. La vida en un carril y yo en otro y así tampoco pude reír. El fabricante me lo advirtió pero yo solo deseaba con esa humanidad ahora convertida en deseo.


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